Me rescatas del silencio, me das la vida

Los silencios,
mis silencios,
que a veces tanto te molestan,
son alternativas al llanto.

Pero estoy contigo,
los silencios entre nosotros,
aquí, entre las brumas,
entre las sombras,
son como pequeñas muertes.
Prefieres llanto y estoy contigo.

Cuando vuelvo de los silencios
es por ti,
igual que cuando voy hacia ellos,
que también es por ti.
Cuando vuelvo, decía, me agarro a la vida con uñas y dientes,
esa es la sensación:
quien habla vence,
quien escribe gana,
quien grita sobrevive.

Mi conversación, mi letras y mi grito llevan tu nombre
y celebran tu esencia,
me agarro a ti con uñas y dientes,
mi vida.

Nuestro nosotros
nos requiere fluidos y parlanchines,
pero me temo que sin silencios
no hay alboroto.

Los momentos dispersos,
indefinidos,
en los que quizá mente, cuerpo y espíritu se buscan y no se encuentran,
quizá esos momentos se desprendan de alguna mala dolencia,
de un mal de ojo imaginario.

Aunque mi ojo solo tiene un mal
y es no ver los tuyos.

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